Templo de Diana y Palacio de los Corbos

El nombre del Templo de Diana puede despistar: el edificio estuvo dedicado al culto de Roma y del emperador, no a la diosa que le da su denominación popular. Su presencia en el centro actual permite imaginar la relación entre templo y foro, un espacio de vida pública y representación de la colonia. Rodea el conjunto y compara la altura de las columnas con las fachadas vecinas; la ciudad contemporánea ayuda a medir su escala. El Palacio de los Corbos, incorporado siglos después, muestra que la reutilización también conservó parte del pasado. No se trata de retirar mentalmente todo lo posterior para encontrar una única Mérida auténtica, sino de reconocer épocas superpuestas. Desde la calle puedes estudiar el exterior; el acceso al recinto y a los espacios interpretativos tiene condiciones propias. Evita confundir esa contemplación exterior con una entrada incluida.
Fuente de la explicación ↗Fuentes consultadas el 21 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
