Catedral de la Encarnación

La catedral de Almería se entiende mejor si la observas también como fortaleza. Su construcción comenzó en 1524, después del terremoto de 1522 que destruyó el templo anterior. Los muros robustos, contrafuertes y torreones responden a una doble función: celebrar el culto y ofrecer protección a la población frente a ataques marítimos. La decoración se concentra en las portadas renacentistas, creando un contraste claro con la masa defensiva del edificio. Dentro se suman épocas: estructura tardogótica, trabajos renacentistas de Juan de Orea y elementos neoclásicos posteriores. En la calle Cubo aparece el Sol de Portocarrero, convertido en emblema almeriense. Rodear el exterior permite comprender esa mezcla antes de entrar. La visita turística utiliza un acceso específico por la calle Velázquez, distinto de contemplar la fachada desde la plaza.
Fuente de la explicación ↗Fuentes consultadas el 17 de octubre de 2026. Horarios y accesos pueden cambiar. El paseo no incluye entradas; reserva tiempo aparte para interiores. Las rutas no están auditadas como accesibles.
